¿Alguna vez te has sentido perdido en un valle?
No estás solo. Vamos a descubrir la paz que viene del Pastor.
¡El Señor es mi Pastor!
David conocía íntimamente esta relación. Era un pastor antes de ser pastoreado.
Dios promete: ‘Nada me faltará’.
No es una falsa seguridad; es la garantía de que Él provee todo lo que necesitamos.
Cuando el caos nos rodea, el Pastor nos carga.
En momentos de desesperación, Él nos envuelve en Sus brazos.
Establece diálogos diarios con Dios.
Habla con el Pastor como un amigo a tu lado.
Pratica la pausa sagrada.
Reserva 15 minutos al día para escuchar la voz tranquila del Pastor en medio del silencio.
Confía más y controla menos.
Tu fuerza se encuentra en la entrega al Pastor que todo lo sabe.
¡Comienza tu diario de pruebas hoy!
Comparte cómo viste la provisión del Pastor esta semana.
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