La vida puede ser frágil... A veces, enfrentamos batallas invisibles. Pero no necesitamos luchar solos.
¡El Señor es nuestro escudo! En Salmos 89:18, encontramos la promesa de protección divina en medio de las tormentas de la vida.
¡Confía en el Rey! Dios es soberano sobre cada área de tu vida. Entrega Su control y encuentra paz.
¡Identidad en el Escudo! Tu vida está escondida en Cristo. Eres protegido y amado, no definido por tus luchas.
Practica la entrega consciente. Comienza cada día recordando que el Señor es tu escudo y rey. ¡Él es tu protector!
Fortalece tu comunidad. Sé apoyo para otros. El amor de Dios fluye a través de nosotros cuando ayudamos a quienes lo necesitan.
¡La fidelidad de Dios es eterna! Incluso en los días difíciles, recuerda: Él es fiel y nunca nos abandona.
¡Vive bajo Su escudo! Toma esta decisión todos los días. Él es tu protector y gobernante. ¡Confía y ora!
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